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La comunicación abierta con los más pequeños

written by Evelyn Herrera Toro 24 Abril, 2017
Comunicación con los más pequeños

Recuerdo que cuando esperábamos a nuestro hijo leímos bastante acerca de la comunicación con un recién nacido, para no generar estrés en ellos, debido principalmente a todos los cambios que viven una vez que han nacido.

Mientras nuestros hijos están en gestación, permanecen en un ambiente de confort para ellos, están en un espacio donde la temperatura es ideal, reciben su alimento en todo momento, no hay agentes externos que amenacen su tranquilidad la mayoría de las veces, crecen tranquilos y confortables. Todo cambia al momento de nacer, hace frío o calor, no sienten cercano el latido del corazón de mamá, hay temores, hay accesorios, voces nuevas y un montón de elementos externos que para nosotros son necesarios para protegerlos y cuidarlos desde el primer día.

Al nacer, salen de este rico espacio, invadidos por manos, ropa, cremas, voces no tan cercanas que los visitan, exámenes médicos, y todo lo que conlleva las primeras horas de vida, incluso el primer baño, que para nosotros es un momento de alegría, para ellos puede llegar a a ser algo agotador o traumático. No quiero parecer extremista con esto, y que no sea algo que no tengamos que vivir, al contrario, la idea es que podamos vivir esta experiencia de la manera más relajada y simple posible.

Fue así como descubrimos varios artículos relacionados con la comunicación con el recién nacido, dentro de ellos puedo mencionar Qué se puede esperar cuando se está esperando (What to Expect When You’re Expecting). El Cuidado de su  hijo pequeño, de la lectura de estos textos y artículos lo que más nos tocó y pusimos en práctica es que la comunicación con nuestro pequeño debía ser fluida, y explicativa, por muy complejo que esto suene, lo que nosotros entendimos es  que antes de hacer cualquier cosa a nuestro bebé había que explicárselo, contarle qué se le haría, conversarle con palabras simples, y en forma sencilla, así lo pusimos en práctica. La primera vez que llegamos a casa, le presentamos la casa, le mostramos su pieza, sus juguetes y los distintos espacios, luego al momento de mudarlo o cambiarlo de ropa, la misma rutina, “amor te vamos a cambiar el Pañal para que estés seco y limpio”, o en las noches, “Hijo, vamos a colocarnos el Pijama para descansar porque llegó la Luna” y así… cada proceso o actividad, que fuera nueva para él, se la explicamos antes de realizarla. Sentimos que con esto lo hacemos parte del proceso que vive, que es una persona que se le respeta, cuida y quiere, y que todo lo que se hace es con un propósito que va en su propio beneficio.

El trasfondo que explica que este proceso es importante en los bebés, se basa en la capacidad cognitiva de los niños, que si bien no pueden responder ante la explicación que se está entregando, ellos se sienten preparados o alertados para un cambio y no sea una sorpresa.

Hasta hoy, cuando nuestro hijo ya tiene 3 años seguimos manteniendo la misma rutina, comunicación, mucha comunicación y tratamos de explicar todo lo que ocurre;  él es alérgico y la mayoría de sus resfriados los hace con bronquitis, y en algunas ocasiones debemos acudir a la clínica o el médico lo visita en casa.  Como aplicamos este proceso de explicar los procesos el accede sin problemas, se deja revisar con la finalidad de que el médico le “quite” la tos, así muchos procesos que podrían ser traumáticos para él terminan siendo simples y se ha transformado en un Modelo, los doctores lo felicitan por ser un paciente colaborador. Esto en el ámbito médico, que siempre suele ser complejo para los padres.

En lo social, también se pueden ver cosas positivas, mi hijo es único, y por ende tenemos todos los problemas o casos que conlleva que todo lo que hay en casa es para él, pero le explicamos que hay que compartir, que otros niños también pueden entretenerse con sus cosas y construir algo más divertido accede a compartir.

No siempre da resultados, como todo, pero debo reconocer, que es mucho más fácil todo cuando se lo explico a cuando llego y hago algo sin explicarle, que me ha pasado por apuro o por andar corriendo.

En nuestro caso, así como nosotros le explicamos a nuestro hijo, él aplica la misma técnica con sus pares y les explica cuando algo no está bien o se puede hacer mejor, mueve sus manos, abre sus ojos… repite las frases, hasta muchas veces a mi me explica algo que debiera hacer con más cautela. Mamá mírame!… te estoy hablando… mamá te estoy llamando para hacer esto… mamá eso no va ahí… tenemos que dejarlo aquí… Mamá yo te llevaré al dentista para que te cuiden los dientes…estas son algunas de las frases con las que se comunica.

Las invito a investigar de tema y vivir esta experiencia, es realmente agradable y otra cosa muy favorable es el lenguaje que adquieren los niños, como son grandes imitadores de los adultos.

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