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Llega diciembre con su ventolera y cargado de nostalgia

written by Elvia Juana 7 Diciembre, 2015
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“CON LA NAVIDAD LA ALEGRÍA DEL MUNDO FLORECE Y EN TU CORAZÓN LA TRISTEZA DESAPARECE…

Brisas de diciembre. Canción popular colombiana.  Autor: Rufo Manuel Garrido Gamarra.  También hay una versión muy conocida cantada por Moisés Angulo. 

 

Diciembre para mí está cargado de una magia muy poderosa. La magia de los recuerdos bellos de la infancia, compartir en familia, la comida, los sabores, los olores, el brillo de las luces reflejado en los ojos de los niños. También se conjugan otros factores propios del último mes del año como cerrar ciclos, terminar proyectos y labores en el trabajo o los estudios, hacer despedidas, comprar regalos, y por supuesto la Navidad y el Año Nuevo están a la vuelta de la esquina.

Durante este mes puedes fortalecer tu fe, los Cristianos dan gracias porque el Salvador se hizo Hombre y desde un humilde pesebre dio una lección de amor. Para algunos es la época más hermosa del año, mientras que para otros es triste. Unos se recargan de energía y alegría, se renuevan las promesas, parece haber más esperanza y se siente que tus sueños pueden hacerse realidad, pero la nostalgia te embriaga y puede ser demasiado fuerte.

La felicidad está en cada esquina y se mueve al ritmo de la música, como aquella que  nos anuncia  que “Diciembre llegó con su ventolera“(como le llamamos a los vientos Alisios que referescan el Caribe).  En mi caso, afloran los recuerdos de mi ciudad, de esa brisa barranquillera que refresca ese clima tan cálido, haciéndonos  sentir que es tiempo de celebrar. Y si de comida se trata, se me agua la boca pensando en el pavo relleno, el pernil de cerdo, las hayacas, los pasteles, el sancocho, la natilla, los buñuelos y mucho más. Y pensar que las dietas las mandamos a descansar,  porque por más que queramos, con tantas delicias a nuestro alcance, no podemos cumplir con un régimen al 100 por ciento.

Pero todos estos recuerdos adquieren otro sentido, o más bien se transforman cuando vives lejos. Por ejemplo, en Estados Unidos  la Navidad es otra cosa,  llega  en invierno con el frio y los abrigos. Se puede ver en los  árboles gigantes de las plazas de las ciudades, en las guirnaldas, en las puertas y en las decoraciones,se puede oler en el aroma del pino y de las  galletas horneadas, se puede sentir en cada lugar.

Lo que se hace más difícil cuando llegan estas fechas es soportar la distancia  y te das cuenta que la teletransportación es sólo un sueño. No se sabe que es peor, si  comprar un tiquete y regresarte  o construir un rinconcito de tu tierra en tu propia casa. Sí, es hermoso traer esos recuerdos o costumbres a tu hogar, es gratificante, pero puede pasarte que con cada detalle la nostalgia sea mayor.
El sentido de la Navidad también cambia mucho cuando ya no eres la protagonista, ahora lo  son tus hijos. Ya no es tu mamá la que decora el árbol, la que monta el pesebre, ya no eres la niña que salia  a comprar las figuritas, el papel verde y que  recogia la  arena del patio ni la que  ibas a la novena bailable. Ahora eres tú la mamá y llevas la batuta, te corresponde el papel de organizar a toda la familia para las fiestas. Entonces,  te das cuenta de que lo importante no es tener  el árbol más grande,  ya que  puede ser que sólo tengas un árbol de plástico pequeño con unos pocos adornosy eso será suficiente. Lo importante no es el regalo, es el tiempo y el aprecio con el que se dió, no es la decoración,  es haberla compartido con otros. No es el buffet más costoso, sino el tiempo en familia lo que hace la diferencia.

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