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Mi estilo de vida después de una histerectomía

written by Eliana Cerón 17 Noviembre, 2016
Vida sana histerectomía

Muchas mujeres han tenido que ser sometidas a una histerectomía, yo soy una de ellas. Hace tres años debido a una malformación en la placenta de mi último embarazo, tuvieron que intervenirme quirúrgicamente de emergencia para remover mi útero.   Los médicos dijeron que era “necesario” escucha bien: “necesario” ya que personalmente recomiendo que conserves tu sistema reproductivo intacto  a no ser que por salud o riesgo inminente sea requerida una extirpación.

Aún conservo mis ovarios y la cerviz del útero, pero pese a ello he experimentado cambios en mi organismo que me han llevado a educarme en la forma de escoger los alimentos y  llevar una vida menos sedentaria.

Empecemos por explicar los diferentes tipos de histerectomía: una histerectomía completa o total es cuando el cuerpo del útero se extirpa todo. Mientras que en una histerectomía parcial, la cerviz del útero se deja. En otras palabras, el cuello del útero se mantiene en este tipo de histerectomía. La histerectomía radical se refiere a la eliminación de todo el útero, junto con el cuello, la vagina y parametrio superior.

Algunas de las mujeres que conozco que han sido sometidas a una histerectomía presentan cambios hormonales,  ya que es uno de los efectos comunes y esto ocurre aunque se conserven los ovarios. Todo se debe a que los niveles de suministro de sangre disminuyen para los ovarios;  la situación se agrava si estos se llegan a eliminar junto con el útero. El nivel de estrógenos en la sangre disminuye y la mujer se expone al riesgo de enfermedades cardiovasculares y esqueléticas.

Si los ovarios también se extirpan, el riesgo de sufrir dichas enfermedades es siete veces mayor, en comparación con las mujeres que no han tenido este problema.  Otro efecto secundario de la histerectomía incluye el tener un bajo nivel de testosterona, lo que hace que perdamos altura a consecuencia  de la disminución de la densidad ósea.

Mi madre fue sometida a una histerectomía total a sus 50 años  y de hecho, las consecuencias no se hicieron esperar, el cambio metabólico y hormonal ha sido muy fuerte para ella. En mi caso fui intervenida a los 35 años y aún no sufro de ningún desbalance hormonal, pero mi metabolismo se paralizó por completo, ganando un sobrepeso de 25 kilos.

Antes de la intervención podía realizar más de cuatro actividades al día: ir trabajar, hacer deportes, limpiar mi casa, llevar a mis hijos al parque, jugar con ellos, cocinar etc. y no sufrir de agotamiento extremo o dolores de espalda.  Decidí entonces buscar ayuda profesional porque estaba sufriendo grandes cambios y  fue entonces que acudí a un nutricionista, el cual me mostró las demandas que mi cuerpo tenía, me educó en escoger mis alimentos y cómo el ejercicio físico volvería a reactivar mi metabolismo, y hoy puedo decirles que el resultado ha sido satisfactorio.

En este momento mi organismo funciona mucho mejor, me siento más llena de energía y pude perder 20 kilos de sobrepeso en estos últimos dos años.  Pienso que el ser constante, amar nuestro cuerpo, aprender a escoger lo que nos llevamos a la boca y practicar algún tipo de ejercicio con regularidad, es la clave para poder disminuir o retardar los dañinos efectos de una histerectomía.

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