Home Cultura y tradiciones Y en Suiza después de la cena del 24 nos fuimos juntos a…

Y en Suiza después de la cena del 24 nos fuimos juntos a…

written by Erika Arrieta Melgarejo 24 Diciembre, 2015
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Con las chaquetas, los guantes, los gorros y las barrigas llenas salimos de la casa de mis suegros en Corban(Suiza),  para asistir a una cita completamente inesperada para mi. Eran las 10 de la noche cuando los padres de mi esposo nos preguntaron si queríamos acompañarlos a la celebración de la misa del 24 de diciembre en la iglesia Católica más cercana.

Creo que deberíamos estar a unos cuantos grados bajo cero de temperatura y aunque  ya me había acostumbrado al frío y a la sobriedad de las navidades europeas, no dejó de sorprenderme la situación.

¿Ir a misa un 24? En mi familia nunca lo habíamos hecho y de haberlo pensado seguramente hubiéramos ido bien temprano en la tarde. Sobre todo antes de comenzar la reunión familiar. Las navidades que más recuerdo eran las que festejábamos en casa de mi abuela materna. Todos nos encontrábamos, tíos y primos para festejar la llegada del Niño Dios en medio de la alegría del barrio popular donde se crió mi madre.

Desde que llegué al Viejo Continente, vi enseguida el contraste entre las reuniones familiares europeas y las nuestras. A diferencia de las navidades colombianas, en Suiza la comida es la excusa para reencontrarse. Lo principal es compartir alrededor de una mesa. Un encuentro destinado a discutir, ponerse al día de las novedades personales, reír y estar juntos mientras se degustan unas cuantas copas de vino.

En mi Barranquilla natal, vivimos  en familia las fiestas de diciembre  de manera muy diferente. La música y el baile ocupan un lugar principal, aunque también hay comida y por supuesto ‘el traguito’. De las cosas que más recuerdo de mi infancia eran las correndillas para comprar los vestidos con mi madre. Ella se interesaba en el mínimo detalle para que sus pequeños estuvieran bien vestidos. Estrenar en las fechas hacia parte del ritual y aunque el dinero nunca fue abundante en casa, mi madre todo lo solucionaba y he aquí otra gran diferencia con Suiza:  las apariencias no se tienen mucho en cuenta durante las fiestas.

Los contrastes del clima o la intimidad que representan estas fechas para mi familia suiza francesa son dos aspectos que me han marcado y sobretodo, que marcarán la vida de mis hijas. Espero que en el futuro, también mis pequeñas deseen vivir  la algarabía y la brisa caribeña de diciembre donde nació mamá.

 

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